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Tuesday, March 17, 2009

a reply left unsaid

Last Wednesday I had the misfortune of stumbling upon yet another disorienting, mind-fogging blog entry that Super Boy made. Just minutes before I was supposed to sing happy birthday to him, I was locked up in my room, tears staining my cheeks. He managed to, yet again, succesfully drown me in a sea of memories and torment. After putting on that smiling mask that has become a habit these days in order to hide what is actually going on with me, I wrote a long reply to that unfinished letter he had posted, completely set on giving it to him as soon as I was done. But by the time I had finished, I wasn't so sure that it was such a great idea. After all, the fact that he read it or not would make no difference whatsoever. We would still be stuck in that same stupid rut he put us in. So, seeing as how it never managed to reach him, I decided I would share it with you guys, so you can understand more or less what he wrote about and why it affected me so (mind you, it is in spanish, and I'm too lazy to translate).


He pensado en mil y un maneras de comenzar esto, pero después de volver a comenzar tantas veces, he descubierto que no importa cómo lo escriba, las cosas seguirán sonando mal. Tal vez tiene que ver con el hecho de que una pequeña voz dentro de mi me dice que no debería compartir todo esto, que mi debilidad emocional es sólo mía, que lo que pasó no fue hecho con la intención de herirme y por lo tanto no debería hacerte partícipe del dolor. Pero siempre he creído que el silencio es el peor de todos los errores, y que aunque al final nada cambie, es mejor compartir emociones y pensamientos que tragárselos. Por ahí dicen que te hace más daño guardarte las cosas que hablarlas, y de esa sabiduría popular me aferraré para excusar todo esto.

Sé que he tenido muchos deslices en el pasado, que te hicieron dudar de la confianza que habías puesto en mí, y por eso justamente callé mi descubrimiento. Lo que sucedió con el blog, hace ya tantos meses, no fue casualidad, es imposible creer que esa información haya podido caer a mis manos sin que yo la buscara. Pero hubo alguien atrás que me informó sobre su existencia, y debes entender que en ese momento yo todavía consideraba a esa persona cercana a mi, y no quería exponerla como equivocadamente lo hice alguna vez. Eso te hizo dudar de mí, y creo que al final fue lo que más me lastimó de todo eso. No queriendo arriesgarme a perder esa confianza de nuevo, omití el hallazgo de una hermosa carta, una casualidad que me llevó al borde de las lágrimas. Durante todo mi proceso para entrar a la Secretaría, guardé varios documentos en tu computadora, y al estar buscando desesperadamente una carta de motivos que había escrito para el ITAM, erróneamente pensé que el documento titulado simplemente ‘carta’ era el correcto. Así que sí, yo ya sabía de la existencia de esa carta mucho antes de que la publicaras. No supe si la intención de esa carta era algún día llegar a mis manos, pero eso no me importó, porque el simple hecho de conocer su contenido, conocer que alguien pudiera escribir cosas tan bellas pensando en mi, era más que suficiente. Nunca has sido la persona más abierta en cuanto a emociones, y la mayor parte de las veces desconocía qué pasaba por tu cabeza cuando estábamos juntos. Por eso el hallazgo tomó una mayor importancia, y esas palabras fueron mis compañeras durante el mes que no nos vimos, el mes durante el cual cambió todo sin mi conocimiento. Tus palabras apaciguaban mi corazón cuando la soledad y confusión lo asaltaban, y te mantuvieron en mi mente cada instante.

Ahora, casi seis meses después de ese primer beso que empezó todo, vuelvo a ver esta carta en el lugar menos esperado. Sabes bien que la herida aún no cierra, que todavía hay tantas preguntas para las cuales no tengo respuesta, y que, quizá tontamente, sigues presente en mis sueños. Por eso, releer ese hermoso texto me llevó al borde de las lágrimas una vez más, pero esta vez por razones distintas. Recordar momentos que tuvieron una enorme importancia para mi, recordar sentimientos que me inundaban con tal fuerza que no me dejaban ni pensar, pero, sobre todo, recordar la dolorosa realidad de seguir queriendo a alguien que ya no me corresponde, fue demasiado. Aunado a eso, el simple hecho de catalogarla ya como ‘sin destinatario’ fue el golpe de gracia, pues me cuesta tanto entender cómo se puede pasar de sentir cosas tan bellas como las que describes, a simplemente desecharlas pues ya no se sienten más. Me da rabia, y a la vez tristeza, cuando pienso en lo que pudo haber sido pero no fue dejado crecer.

Quiero que entiendas que esto no es un reproche, no tengo derecho de reprocharte nada en lo absoluto, y aunque tuviera motivos no lo haría. Sólo pretendo desahogarme de este cúmulo de emociones encontradas que vengo cargando desde ayer, cuando las lágrimas casi me impiden estar en tu celebración., en miras de deshacerme de un nudo en la garganta que se vuelve incómodo y de una sensación de vacío en el pecho que me dificulta la concentración. Créeme que si pudiera, te imitaría y desecharía todos estos sentimientos que me embargan cada vez que me miras. Claro, que si pudiera hacerse mi voluntad así sin más las cosas serían muy distintas.

Creo que sólo me queda disculparme por la incomodidad que esta carta pueda ocasionar, pero ya sabes que tengo maneras muy raras de enfrentar las cosas, especialmente cuando se trata de sentimientos. Quiero que sepas que sigo pensando que fue un error, sé que los dos seguimos sientiendo lo mismo que antes y por eso me cuesta aún más trabajo dejarte ir, porque juntos podemos ser increibles, y lo sabes. Pero bien dijo Sócrates que la verdad no puede ser impuesta al alma, que ésta debe teñirse como una tela, impregnarse de ella, y sólo así la persona puede aceptarla. No puedo, ni quiero, convencerte de nada que no quieras hacer, y por eso sólo me queda sobrevivir con la certidumbre de que lo que fue, ya no será más, y que los sentimientos, por más fuertes que sean, nunca van a ser suficientes.

Wednesday, March 11, 2009

some days

There are some days when I wake up feeling like I'm at the top of the world. Like I'm the smartest, most beautiful girl alive, and that I can do anything. Those days I look in the mirror and I see a sparkle in my eyes, a big smile on my face, and I just know it's going to be a good day. Work goes by incredibly fast, and anything the Minister wants me to do I can do, quickly and effectivly. It doesn't matter what classes I have that day, they all seem easy and interesting. I don't feel bad when walking by any one of the tons of thin, gorgeous, perfectly well dressed girls at the halls, and even if references are thrown about a certain curly haired girl that apparently does everything better than me (we'll call her Gioconda, a silly joke between Amazing Girlfriend and I that concerns Facebook, a really bad picture, and boredom), I'm not phazed in the least.

Then there are other days when I can barely drag myself from bed, and I have this sinking feeling in my stomach that lasts all day. Those days I look in the mirror and grimace, for I don't like what the girl staring back at me looks like. Her hair refuses to cooperate, there are bags under her eyes, concealer won't disguise the multiple imperfections on her skin and every single piece of clothing she owns looks terrible. Those are the days when I forget to take notes at meetings, and so have to rely on my memory to write the meeting brief, when even all my internet searching skills can't help me find a certain document or book my boss wants and I curse all the google people. Days when I'm seconds away from falling asleep in class, and even my history lesson (my favorite) seems dull and endless. Days when I feel like crawling into a corner and crying whenever a beautiful blonde walks by, looking like she just stepped off the pages of Vogue. Days when my heart breaks everytime Dewey is brought up in the conversation (and trust me, it happens often), and the only person I care about goes on and on about how marvelous she is and just how good she is at everything. Days when I feel like I'm not good enough, and never will be. That I'm at the wrong school, the wrong career, that my dreams are mediocre and that I'm going to wind up fetching coffee for someone that studied at Colmex.

Those days every single thing that is said to me, joke or not, hurts me deeply, and I'm extremely sensitive. Those days I have to constantly bite the inside of my cheeks to stop myself from crying, and those days it seems like he can tell exactly what is on my mind, and pushes me away just for the fun of it. Those days where everything seems to go wrong, and the one person that can comfort me isn't around.

Today is one of those days.